En un estudio contable, cobrar los honorarios tiene una sensibilidad particular: el cliente confía en vos para sus números, y un reclamo mal redactado puede enfriar esa relación. A la vez, los honorarios suelen ser mensuales y recurrentes, así que dejar pasar uno sin reclamar genera un arrastre difícil de recuperar. El mensaje ideal para este rubro es profesional, claro y discreto: recuerda el período adeudado, evita el tono de cobrador y trata al cliente como lo que es, un cliente de largo plazo. Estos tres modelos están pensados para estudios contables, profesionales y consultoras que facturan honorarios. Adaptá el período, el monto y el medio de pago a tu forma de trabajo.
Reemplazá los datos entre [corchetes] por los de tu cliente y tu factura.
En un estudio contable, el reclamo de honorarios funciona cuando suena a gestión administrativa y no a cobranza. Hablar de honorarios del período y pedir el comprobante para registrarlo ubica la conversación en un terreno profesional y ordenado, donde el cliente no se siente perseguido. Vincular el pago con un hito concreto —una presentación, un cierre, una liquidación— le da un motivo natural y no confrontativo para ponerse al día. Y reclamar a tiempo, mes a mes, evita que los honorarios se acumulen hasta volverse un monto incómodo de pedir. Cuidás el cobro y, al mismo tiempo, la confianza que sostiene la relación.
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