En una distribuidora, la cobranza tiene un ritmo propio: clientes que compran todas las semanas, cuentas corrientes abiertas, pedidos que dependen de que la cuenta esté al día. Un mensaje de cobranza bien armado para este rubro no corta la relación comercial, la ordena: recuerda la deuda, la vincula con el próximo pedido y mantiene el canal abierto para seguir vendiendo. El tono ideal es práctico y directo, de proveedor a comerciante, sin vueltas pero sin tensión. Estos tres modelos están pensados para distribuidoras y mayoristas que trabajan con cuenta corriente y reparto. Completá los datos entre corchetes —factura, monto, fecha del próximo reparto— y adaptalos a tu operación.
Reemplazá los datos entre [corchetes] por los de tu cliente y tu factura.
En una distribuidora, el mensaje de cobranza más efectivo es el que conecta la deuda con el próximo pedido. El comerciante entiende al instante que su cuenta al día es lo que le garantiza seguir recibiendo mercadería, y eso motiva el pago mucho más que cualquier reproche. Hablar de cuenta corriente y saldo ordena la conversación en términos comerciales, no personales. Y proponer una fecha para el cobro evita que la deuda se acumule factura sobre factura, que es el verdadero riesgo del rubro. La meta no es solo cobrar esta factura: es mantener al cliente comprando y pagando de forma sostenida.
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