La intimación extrajudicial es el paso formal previo a una demanda: un reclamo por escrito, fehaciente, que le exige al deudor pagar dentro de un plazo determinado. Sirve como antecedente si después tenés que iniciar acciones legales y, muchas veces, basta por sí sola para destrabar el pago, porque el cliente entiende que el tema ya es serio. A diferencia de un mensaje de WhatsApp, conviene enviarla por un medio que deje constancia, como una carta documento o un correo con acuse. Acá tenés tres modelos de texto de intimación para adaptar. Importante: son modelos orientativos y no reemplazan el asesoramiento de un abogado, sobre todo antes de iniciar una acción judicial.
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La intimación extrajudicial funciona en dos planos. En lo práctico, cambia la percepción del deudor: pasa de un reclamo informal a un documento formal con plazo y consecuencias, y eso muchas veces alcanza para que pague. En lo legal, deja constancia fehaciente de que reclamaste antes de demandar, constituye al deudor en mora y suele ser un requisito para reclamar intereses y costas. Por eso conviene enviarla por un medio con acuse de recibo y conservar la prueba del envío. Mantené un tono formal y preciso, sin agravios: el objetivo es exhibir seriedad, no hostilidad. Y, si el monto lo justifica, revisá el texto con un abogado.
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